La dimensión del tiempo transcurrido queda reflejada en un dato llamativo: Andrea Kimi Antonelli ni siquiera había nacido cuando Fisichella logró aquella victoria en Malasia. El piloto de Mercedes nació el 25 de Agosto de 2006, más de cinco meses después de aquella carrera en Sepang. Es decir, la última victoria italiana en la Fórmula 1 llegó antes incluso de que naciera quien acabaría rompiendo la sequía.
La victoria de Antonelli en Shanghái no solo pone fin a casi dos décadas sin triunfos italianos en la F1, sino que también simboliza el relevo generacional dentro del automovilismo del país.
Con tan solo 19 años, 6 meses y 18 días se convierte en el segundo ganador más joven de la historia y en un nuevo referente italiano en la categoría reina que devuelve a Italia a lo más alto del podio, algo que no ocurría desde aquella tarde en Malasia en 2006.

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