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Victoria para las ELMS en Barcelona

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Bruno Chicote

El arranque de la temporada 2026 de las European Le Mans Series convirtió al Circuit de Barcelona-Catalunya en algo más que un simple escenario de carreras: fue, durante todo el fin de semana, un auténtico punto de encuentro para aficionados de todo el mundo. Y no uno cualquiera. La cita batió el récord histórico de asistencia del campeonato en este trazado, con 33.000 personas pasando por sus instalaciones, en un ambiente que combinó competición de alto nivel con ocio constante.

 

Desde primera hora del domingo, con apertura de puertas a las 8:30, ya se intuía que no sería un día de carreras cualquiera. Apenas media hora después, la Porsche Carrera Cup France daba el pistoletazo de salida a la jornada, pero lo que ocurría fuera de pista era casi igual de protagonista.

El paddock, completamente abierto al público, se convirtió en uno de los grandes atractivos. Poder pasear entre camiones y ‘hospitalities’, cruzarte con pilotos o ver de cerca cómo se vive una carrera desde dentro es algo que marca la diferencia con otras categorías. Aquí no hay barreras entre espectador y piloto, hay cercanía. Esto para cualquier aficionado vale oro.

A lo largo del circuito, la actividad era constante. Tienda de ‘merchandising’, puestos de comida, zonas de descanso, actividades infantiles con karts y castillos hinchables, e incluso una ‘fan zone’ con pantalla gigante, bar y ambiente relajado tipo “chill out”.

Y todo ello por un precio difícil de igualar: 22 euros por el fin de semana completo con acceso al paddock y al ‘pit walk’.

El ‘pit walk’ del domingo, justo tras terminar la carrera de Porsche, fue uno de los momentos más especiales. Durante media hora, el Pit-Lane se transforma en una auténtica feria: pilotos sentados firmando autógrafos, aficionados haciendo cola con gorras, cromos y la posibilidad de hacerte fotos e intercambiar unas palabras con los protagonistas.

El nombre más repetido entre los aficionados fue el de Jack Doohan. El ex piloto de Fórmula 1, en su debut en resistencia, acaparó miradas, colas y cámaras.

Para quienes quisieron ir un paso más allá, el ‘grid walk’ ofrecía una experiencia aún más exclusiva. Minutos antes de la salida de las 4 Horas de Barcelona, la parrilla se abría al público: los coches en sus puestos, mecánicos ultimando detalles y pilotos con los monos ya puestos. Poder caminar entre ellos es lo más parecido a sentirse parte del evento.



UNA PARRILLA HISTÓRICA Y UNA CARRERA IMPREVISIBLE

Si el ambiente fuera de pista fue sobresaliente, lo que ocurrió dentro no se quedó corto. La parrilla reunió 47 coches entre todas las categorías, 11 LMP2, 12 LMP2 Pro/Am, 10 LMP3 y 14 LMGT3, una cifra de récord que refuerza el crecimiento del campeonato.

El inicio no fue limpio. Un accidente múltiple en la primera curva obligó a detener la carrera con bandera roja, retrasando el comienzo durante 25 minutos. A partir de ahí, la lucha fue constante.

El equipo de la Pole, el #34 de Inter Europol, comenzó mandando, pero pronto aparecieron otros candidatos. El #22 de United Autosports (Peebles, Saucy y Hanley) tomó el control en la primera fase, mientras que el #29 de Forestier Racing by Panis se mantenía en lucha. En esa batalla también emergió la figura de Jack Doohan que, al volante del #24, llegó a liderar en el tramo final y parecía tener la victoria al alcance.

Sin embargo, la resistencia no perdona. Entre estrategia, tráfico, una sanción y un fallo en la suspensión a falta de 50 segundos para el final, el australiano se quedó sin opciones de podio. Ahí fue donde el # 29 (Rousset, Gray y Masson) aprovechó su oportunidad con gomas nuevas para asaltar el liderato y llevarse la victoria en la general y en LMP2.

Inter Europol Competition (Garg, De Gérus), que partía desde la Pole, tuvo que conformarse con la segunda posición, mientras que el #22 de United Autosports cerró el podio tras haber liderado gran parte de la prueba.


En el resto de categorías, Algarve Pro Racing (Jensen, Trulli y Jakobsen) se llevó el triunfo en LMP2 Pro/Am tras una intensa lucha final contra el #30 de Duqueine Team (Verschoor, Pin y Roda), Rinaldi Racing (Cautela, Rodella y Gaarde Pedersen) hizo lo propio en LMP3, y el #75 de Proton Competition (Kurzejewski, Sargent y Lietz) se impuso en LMGT3 tras una carrera constante siempre en el grupo de cabeza.


¿VALE LA PENA?

Lo que se vivió en Barcelona demuestra que el automovilismo no es solo lo que pasa en pista, la combinación de accesibilidad, ambiente, variedad de actividades y cercanía con los pilotos convierte a eventos como este en una experiencia muy completa.

Lejos del hermetismo de otras categorías, aquí el aficionado forma parte del espectáculo. Puede tocarlo, vivirlo y compartirlo. Las 4 Horas de Barcelona han dejado adelantamientos y batallas intensas hasta el final. Pero también dejaron la sensación de que merece mucho la pena ir.

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