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BYD se fija en la F1: ¿un campeonato cada vez más electrificado?

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Bruno Chicote

El fabricante chino BYD estaría explorando su posible entrada en la Fórmula 1 como parte de su estrategia de reforzar su presencia global. Según informó Bloomberg, la compañía, que recientemente superó a Tesla como mayor vendedor de vehículos eléctricos del mundo, está analizando distintas vías para incorporarse al campeonato en los próximos años.


De acuerdo con el medio estadounidense, la empresa estaría estudiando varias opciones, entre ellas la creación de su propio equipo, la compra de una escudería existente o la participación en otras competiciones como el WEC. Por el momento no existe una decisión definitiva, pero el interés reflejaría la voluntad de BYD de aprovechar el enorme escaparate mediático que es la F1.

La posible llegada de la marca china encajaría con la visión del presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, que en una entrevista con Le Figaro expresó abiertamente su deseo de ver a un fabricante chino en la parrilla, asegurando que la incorporación sería “el siguiente paso lógico” tras la incorporación de Cadillac.

Además, el contexto deportivo y comercial parece cada vez más favorable. La popularidad de la Fórmula 1 en China ha crecido tras el regreso del Gran Premio de Shanghái al calendario en 2024, después de cinco años de ausencia. A ello se suma el impacto de Zhou Guanyu, que se convirtió en 2022 en el primer piloto chino en competir en la historia del campeonato.

Sin embargo, la entrada de nuevos equipos no siempre es bien recibida en el paddock. Las escuderías actuales suelen mostrarse contrariadas a nuevas incorporaciones, algo que ha ocurrido recientemente con la llegada de Cadillac, ya que cada nuevo equipo implica repartir entre más participantes los premios económicos.

Más allá del aspecto comercial, el interés de BYD también abre una reflexión sobre la dirección tecnológica que está tomando la F1. Este año, el nuevo reglamento introduce una nueva generación de unidades de potencia con un reparto de energía cercano al 50-50 entre combustión y electricidad, aumentando considerablemente el peso del componente eléctrico en el rendimiento de los nuevos monoplazas. Un cambio que ya ha generado dudas por parte de pilotos y aficionados.

Para una compañía que ha construido gran parte de su crecimiento en torno a la movilidad eléctrica, este escenario podría presentar una nueva oportunidad. Si el campeonato continúa reforzando el componente eléctrico, no resultaría extraño que fabricantes especializados en este tipo de tecnología comiencen a ver la Fórmula 1 como un terreno cada vez más factible e interesante.

La categoría reina del automovilismo sigue lejos de ser completamente eléctrica, pero la evolución de su reglamento técnico y el interés de empresas vinculadas al sector podrían alimentar el debate sobre hasta qué punto el futuro del campeonato debe acercarse a una competición en la que la electrificación sea cada vez más protagonista.

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