-
Redacción
El automovilismo internacional despide este 28 de febrero a una de sus figuras fundacionales. Sandro Munari, conocido universalmente como 'Il Drago', ha fallecido a los 85 años tras un prolongado deterioro de salud, cerrando así el capítulo de uno de los nombres imprescindibles en la génesis del Campeonato Mundial de Rallies.
Su figura trasciende las estadísticas. Munari no sólo fue uno de los primeros grandes referentes del WRC, sino el piloto que dio identidad deportiva a Lancia en su edad dorada. En la memoria colectiva comparte pedestal con mitos como Henri Toivonen o Miki Biasion, pero para muchos fue el estandarte original de la casa italiana.
El ascenso de Munari comenzó en 1965 compitiendo en pruebas nacionales. Sus títulos en el campeonato italiano en 1967 y 1969 le abrieron la puerta a un calendario internacional cada vez más exigente. Pronto dejó claro que su talento no se limitaba a la especialidad de rallies.
En 1972 firmó una temporada polifacética: conquistó la histórica Targa Florio y logró un cuarto puesto absoluto en los 1.000 kilómetros de Zeltweg, compartiendo un Ferrari 312 PB con Arturo Merzario. Aquella versatilidad alimentó rumores sobre un posible salto a la Fórmula 1.
La oportunidad fue real. Frank Williams le ofreció disputar el Gran Premio de Sudáfrica de 1973 con su estructura original, Frank Williams Racing Cars, al volante de un ISO-Marlboro. Sin embargo, su vínculo contractual con Lancia y la negativa de Cesare Fiorio frenaron la operación. El asiento terminó en manos del local Jackie Pretorius.
Ese episodio marcó un punto de inflexión: Munari seguiría construyendo su legado lejos de los monoplazas, en los tramos donde ya era temido.
Antes de convertirse en sinónimo del Lancia Stratos, Munari ya había defendido los colores de la marca con el Flavia y el Fulvia. No obstante, su nombre quedó sellado para siempre al proyecto del Stratos, el primer coche concebido específicamente para dominar el Mundial de Rallies.
Tras imponerse en Montecarlo en 1972 –aún antes de la creación oficial del WRC–, enlazó tres triunfos consecutivos en el Rally de Montecarlo entre 1975 y 1977. Aquellas victorias consolidaron tanto al coche como al piloto en la mitología del deporte. Si el V6 Ferrari Dino era el corazón mecánico del Stratos, Munari era su carácter competitivo.
Ya dentro del Campeonato Mundial de Rallies, el italiano sumó siete triunfos en 36 participaciones, con victorias repartidas entre San Remo, Canadá, Tour de Córcega, Portugal y sus tres conquistas monegascas dentro del certamen. Su último éxito llegó en Montecarlo 1977.
Ese mismo año, un tercer puesto en el Safari le permitió asegurarse la Copa FIA de Pilotos, precedente directo del actual título mundial de pilotos del WRC. Posteriormente compitió con el Fiat 131 y extendió su carrera a pruebas de resistencia y rally-raid, como el Dakar y el Rally de los Faraones.
La desaparición de Sandro Munari coincide con un momento especialmente simbólico: en 2026 Lancia regresa oficialmente al Mundial con el Ypsilon Rally2 HF Integrale y presencia en el Campeonato Europeo, donde Andrea Mabellini ejercerá como piloto oficial. El retorno de la marca a la élite devuelve inevitablemente la mirada a la figura que ayudó a cimentar su prestigio internacional.
Con la muerte de 'Il Drago' se apaga una voz fundamental de los años fundacionales del WRC. Pero en cada Lancia Stratos que ruge en un rally histórico sigue resonando el eco de aquel piloto que convirtió el riesgo en arte y el asfalto en territorio propio. Descanse en paz.


Comentarios
Publicar un comentario