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Redacción
A pocos días del arranque de la temporada 2026 de Fórmula 1 con el Gran Premio de Australia, el vigente campeón del mundo Lando Norris ha sorprendido al paddock con una escapada muy distinta a su rutina habitual. El británico viajó a Suecia junto a los Solberg –padre e hijo– para subirse a un Toyota GR Yaris Rally2 y medirse a las exigencias de la conducción sobre hielo, un entorno radicalmente opuesto al que frecuenta en los circuitos.
La iniciativa, impulsada por su patrocinador Monster Energy, reunió a varias figuras del automovilismo en un lago helado convertido en improvisado trazado. Allí, Lando Norris coincidió con el campeón del mundo de rallies del año 2003, Petter Solberg, así como con su hijo, Oliver Solberg, piloto de Toyota en el WRC y reciente ganador del Rally de Montecarlo.
Después de tener una primera toma de contacto con el hielo a los mandos de un Volvo 240, el encargado de introducir a Lando Norris en los secretos del Rally2 fue Oliver Solberg, profundo conocedor del GR Yaris con el que conquistó el título de WRC2 la pasada temporada. Bajo su tutela, el piloto de McLaren afrontó un terreno de baja adherencia que exige precisión quirúrgica, anticipación y una lectura constante del agarre disponible.
"Estoy aprendiendo. Es un estilo de conducción diferente. He pilotado un poco sobre hielo, pero no en un coche de rally, sino sólo en uno de carretera, así que es diferente. Estoy aprendiendo mucho, Oliver me está ayudando a entenderlo. Es genial", reconoció Lando Norris.
Lejos de limitarse a una experiencia testimonial, el británico buscó el límite desde el primer momento. Las excursiones fuera de la trazada formaron parte del proceso, algo habitual en una disciplina donde el control del deslizamiento es clave. "Nos salimos un par de veces, pero eso pasa, hay que probar los límites, así que juego limpio, buen trabajo", resumió Oliver Solberg con naturalidad.
Desde otro punto del lago, Petter Solberg seguía la acción al volante de un Volkswagen Polo Rally2. El noruego no escatimó en elogios hacia el rendimiento del piloto de Fórmula 1. "Ha sido una carrera increíble. La he disfrutado mucho, pero me alegra mucho ver que Lando lo disfruta tanto", dijo.
"La verdad es que me impresionó mucho y al final Lando está presionando con fuerza. Iba detrás de él y no lo alcancé, así que estuvo realmente bien", destacó el campeón de 2003.
La incursión de Lando Norris no es un hecho aislado. Otros nombres destacados de la Fórmula 1 también han explorado en algún momento el 'mundo' de los tramos cronometrados. Max Verstappen probó hace poco un Ford Fiesta WRC de M-Sport que perteneció nada más y nada menos que a Sébastien Ogier, mientras que Lance Stroll se puso hace unos años al volante de un Citroën C3 Rally2 en caminos de tierra portugueses.
Con el viaje a Australia en el horizonte, surge la incógnita sobre si esta experiencia sobre hielo puede traducirse en beneficios competitivos. La conducción en rally potencia la sensibilidad con el acelerador, la gestión del sobreviraje y la capacidad de reacción ante pérdidas súbitas de adherencia, habilidades transferibles a cualquier monoplaza moderno.
Más allá de la especulación técnica, lo cierto es que Lando Norris ha vuelto a demostrar inquietud competitiva y pasión por cualquier disciplina con cuatro ruedas. Antes de arrancar la temporada de Fórmula 1, el británico ha decidido salir de su zona de confort y medirse a un escenario tan espectacular como exigente. El resultado: aprendizaje, espectáculo y un mensaje claro al mundo del motor sobre su versatilidad al volante.


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