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El sueño americano frente a la pesadilla de la F1: las dos caras de Honda

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Bruno Chicote

El automovilismo vive a veces paradojas difíciles de explicar. En 2026, Honda protagoniza una de las más llamativas: dominar con autoridad en la IndyCar mientras su proyecto en la Fórmula 1 atraviesa uno de los peores inicios de temporada de la historia reciente. Dos campeonatos y dos realidades completamente opuestas para un mismo fabricante.


El contraste quedó especialmente claro este fin de semana. Mientras los motores Honda firmaban un contundente 1-2-3-4 en la tercera ronda del campeonato americano, en la F1 el monoplaza de Aston Martin, único cliente del fabricante japonés sigue sufriendo incluso para terminar carreras.

En Arlington, la carrera inaugural del nuevo circuito urbano terminó siendo una auténtica exhibición de Honda. Los motores japoneses coparon las cuatro primeras posiciones, con victoria para Kyle Kirkwood, acompañado en el podio por Álex Palou y Will Power, mientras que el poleman Marcus Ericsson completó el Top 4.

El resultado confirma el gran momento que vive Honda en la categoría estadounidense. Hace apenas un mes la marca anunció la renovación de su acuerdo con la IndyCar para seguir suministrando motores a partir de 2027 y más allá, ampliando una relación que ya supera los treinta años. La decisión llegó además después de conquistar en 2025 el título de fabricantes, el séptimo de Honda en la categoría.

La situación resulta todavía más curiosa si se tiene en cuenta que ambos programas dependen de la misma estructura global, Honda Racing Corporation. Mientras en la IndyCar sus motores son referencia en rendimiento y fiabilidad, en la Fórmula 1 el panorama es radicalmente distinto.

En 2026 Honda solo suministra motores a Aston Martin, y el inicio de temporada del equipo británico ha sido extremadamente complicado. De hecho, en las dos primeras carreras del campeonato Aston Martin no ha logrado terminar con ninguno de sus coches.

En el Gran Premio de Australia, el equipo decidió retirar ambos monoplazas por precaución: cualquier dato anómalo en la telemetría implicaba parar el coche inmediatamente para evitar daños mayores para los cuales tienen pocos recambios.

La situación se repitió una semana después en el Gran Premio de China. Lance Stroll sufrió problemas similares a los detectados en Melbourne, mientras que Fernando Alonso tuvo que abandonar tras experimentar fuertes vibraciones en el motor, hasta el punto de que su estado físico comenzó a verse afectado por las sacudidas constantes del monoplaza.

A esto se le suma la falta de potencia, que deja a Aston Martin en clara desventaja. Algunos análisis señalan que Cadillac, su rival más cercano, llegó a sacarle hasta medio segundo por vuelta en las rectas. Las estimaciones apuntan a que el déficit de potencia podría superar los 50 caballos.

La situación es tan complicada que el propio Alonso ha rebajado las expectativas del equipo en las primeras carreras del año. El asturiano ha reconocido que, mientras el coche no gane fiabilidad, hablar de resultados es secundario, ya que el primer objetivo debe ser simplemente completar carreras y recopilar datos para entender los problemas del motor.

El contraste con el pasado reciente resulta inevitable. En 2023, Honda conquistó el campeonato de constructores de la F1 junto a Red Bull, ganando 20 de las 21 carreras, en la temporada más dominante de la historia de la categoría reina. Un éxito que reforzó la imagen del fabricante japonés como uno de los referentes de la era híbrida y uno de los factores que convencieron a Aston Martin para apostar por Honda para el nuevo reglamento.

Ahora, apenas tres años después de ese acuerdo, Honda vive una realidad completamente opuesta según el campeonato. Mientras Aston Martin trabaja contrarreloj junto a la fábrica de HRC en Sakura para solucionar los problemas de la unidad de potencia, todo apunta a que los motores japoneses seguirán acumulando éxitos al otro lado del Atlántico en la IndyCar.

Comentarios

  1. Las dos caras de una misma moneda. Difícil paradoja. Seguramente en USA queman galones de combustible en robustos motores de combustión, y en la F1 se “electrocutaron” con sus motores híbridos o multi-energía o quién sabe. Felicidades por el artículo!!!

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